El receptor, en el circuito de la comunicación
teatral, es el público, un todo y muchas individualidades. Está
integrado por espectadores que se congregan en un recinto especial para
recibir el mensaje que irradian los actores. Al recibirlo, no sólo
aceptan como realidad un mundo de ficción, participan del acto
teatral.
Esta comunicación - actor, texto, público-
es exclusiva del teatro. No se da en otros géneros. En el teatro,
a la coincidencia espiritual prpia también de la épica
y la lírica, se suma el juego escénico, la posibilidad
de ver y oír seres imaginarios y gozar o sufrir con ellos en
un olvido de lo cotidiano.
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