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"El teatro , por su despliegue narrativo , es básicamente
un hecho simbólico".
Si dejamos fluir el tiempo y la memoria,
el teatro mendocino hasta el inicio del siglo XX, se utilizaba como un
elemento protocolar. Estaba pegado a las instituciones, ya que las obras
eran representadas por los integrantes de las escuelas y el ejército.
Esta primera etapa tiene tres tipos de obras: la primera, muy localista;
la segunda se busca un sentido más auténtico de los personajes y de las
situaciones y en la tercera aparecen personajes más universales. De la
época se destacan obras "Juan Moreira", "Calandria", "La piedra del escándalo",
entre otras.
Mucha de aquella tarea se perdió en la desmemoria
y también el primer "gran teatro" elevándose sobre la ciudad de barro,
arrasados en manos del terremoto de 1861.
La actividad teatral continúa avanzando y
lo relevante del siglo XX es la independencia de la actividad con las
instituciones gubernamentales y la emergencia de nuevos géneros y nuevos
protagonistas. Comienzan aparecer los pioneros de la escena y grupos de
intérpretes como Mario Sóffici, Angel Terzaghi, José Gómez; aunque predominaba
el sainete también se incluye diversos géneros. Sin embargo a pesar de
contar con un movimiento propio, Mendoza siguió recibiendo compañías foráneas
especialmente porteñas.
Paralelamente nace el teatro Popular impulsado
por hombres como Javier Rizzo, Roberto Azzoni, José Barbadillo, entre
otros. Este grupo intentó volver a las fuentes del teatro y difundirlas
a un público masivo. En 1942 sus propios creadores le dan fin por considerar
que se había desvirtuado el fin con el que se creó.
En 1948 se crea la Escuela Superior de Arte
Escénico, dependiente de la Universidad de Cuyo. En las filas de egresado
figuran Fernando Lorenzo, Nina Cortese, Elías D Elaskar, Luis Politti,
Carlos Owes, Haydeé Ortubia, María Luisa Gámez y Oscar Manzur. A partir
del 1952 comienza a aparecer el teatro independiente y los grupos La Avispa,
La Nube, junto a ellos el Pequeño Teatro, Ateneo Estudio de Teatro y el
Teatro Vocacional Siripo.
Ya en la década del 60 el teatro comienza
a comprometerse con los acontecimientos políticos de la época y desembarca
el teatro del absurdo. Esta corriente nunca desapareció y fue retomada
por dramaturgos, elencos y directores destacados como Susana Tampieri,
Ramón Abdala, Walter Neira, Fernado Lorenzo, Carlos Owens y Gladys Ravalle.
Las condiciones políticas de la década del
70 , no le fue ajena al teatro. Se destaca la labor realizada por Ernesto
Suárez, Director de la Escuela de Teatro de la UNC desde 1973 hasta 1975
y su compromiso con la creación colectiva y el teatro barrial. Perseguido
por la dictadura militar, partió hacia Perú y luego a Ecuador. Otras de
las figuras es Maximino Moyano, actor, director y docente. Rescata dentro
de sus puestas naturalistas, vanguardistas o posmodernas, el método diseñado
por Stanislavsky.
Pioneros
Cristóbal Arnold uno de los más prolíferos
del teatro mendocino, privilegia el poder comunicativo la palabra, la
escenografía, utilería y todo accesorio pasa a segundo plano. "El actor
es un hombre público que refleja a la sociedad donde vive", afirma Arnold.
Gladys Ravalle, luego de su experiencia en
el exterior, formuló el método del juego actor-persona, que consistía
en una actuación desprovista de solemnidad a partir de la configuración
de un intérprete comprometido con sus afectos sin perder su propia identidad.
Estos pioneros se completan con figuras como
Rafael Rodríguez, Armando Lucero, Benito Talfiti, Pinty Saba, Elina Alba,
Carlos Owens, Estelvio Suárez Arfén, Juan Rossi Vaquier, entre muchos
otros.
Se conformaron los elencos TNT (Taller Nuestro
Teatro), cuyo local sufrió un atentado, Spilimbergo, La Máscara y SEA
( Sala Experimental de Arte). En 1970 se inaugura los certámenes intercolegiales
de teatro, que moviliza alrededor de mil chicos cada año.
Los elencos y su trayectoria
El grupo Viceversa nace en 1986, Walter Neira,
actor y director, junto a un grupo de estudiantes de la Escuela de Teatro
conforman uno de los elencos más reconocidos del ambiente teatral.
Trabajaron el teatro del absurdo, autores
como Eugene Ionesco, Samuel Beckett, Eduarfo Pavlosky, Jorge Díaz y Fernado
Lorenzo pasaron por las tablas.
Con la dirección de Víctor Arrojo, Cajamarca
se lanzó hace más de 15 años, entre sus puestas se destacan Historia de
una cara, Mi amor o mi libertad, El zapato Indómito, Moby Dyck de Carlos
Alsina y Cóndor de la mendocina Susana Tampieri, entre otras.
Además de estos grupos se destacan Martín
Neglia, Noemí Salmerón, Nora Fernández, Rafael Rodríguez. Mariú Carreras,
El Taller, Las Sillas, Joven Teatro Goethe, La Libélula y Daniel Quiroga.
A modo de síntesis el crítico teatral Fausto
Alfonso recalca "El movimiento teatral de Mendoza de la última década
es complejísimo, multidireccional, polifacético. Cuando no, autárquico.
Por momentos de una abundancia abrumadora; por otros, de una escasez extrema.
Desde el advenimiento de la democracia ha sufrido tantas caídas y repuntes
como funcionarios y crisis han existido".
Fuente consultada: Ubu Todo Teatro. N°
34 y http://cultura.mendoza.gov.ar/areas_tem/teatro/teatro.htm
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del teatro mendocino, si formás parte de la misma, si te
gustaría empezar a hacer historia... escribinos a:
teatro@mendoza.edu.ar
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