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Crítica
- Drácula sin colmillos
"PÓCIMA PARA LA RISA"
Ficha
técnica:
Autor: José Manuel López, basada en la
obra de Bram Stoker.
Con: Guillermo Troncoso y Gustavo Álvarez.
Director: Gustavo Alvarez.
Sala: Teatrino. San Martín.
Cuando
entramos en esa pequeña sala y vemos un escenario
tan diminuto (un espacio de dimensiones muy limitadas
donde además hay sillas, maletas y un par
de mesas), no podemos dejar de preguntarnos cómo
harán dos actores para representar una adaptación
de semejante obra como es Drácula.
Sin embargo, al comenzar la función y entrar
en el juego de este brillante dúo, todas
nuestras dudas quedan disipadas. La obra, mezcla
de humor absurdo y grotesco, comienza con el encargo
que se le hace al agente inmobiliario Jonathan Parker
(Guillermo Troncoso), de viajar hacia Transilvania
a visitar al conde Drácula. Éste último
está dispuesto a mudarse a Londres para luego
de 2.500 años de soltería, conseguir
novia. Al descubrir una foto de Linda Mina, la novia
de Jonathan, nuestro conde quedará profundamente
prendado del corazón de la niña en
cuestión.
Hasta aquí la obra sigue los lineamientos
generales de la historia de Stocker. Pero es a partir
de este momento que la pluma de José Manuel
López dará un giro sumamente original
hacia situaciones disparatadas y de mucho humor.
Una de las sorpresas de la noche quizás sea
la muy buena actuación de Gustavo Alvarez,
quien estaba retirado de los ámbitos teatrales
desde hacía diez años. Con un manejo
del cuerpo y de la voz muy cuidado y elaborado,
como así también de los espacios escénicos,
el también director nos entregará
geniales interpretaciones entre las que se destacan
el conde Drácula y Lucy Erniaga. Igualmente
brillante son la realización de pantomimas
y juegos actorales de tipo juglarescos.
De Troncoso, lametablemente mucho no podemos decir,
que ya no esté dicho. Su solvencia y madurez
escénica nos siguen deslumbrando en esta
nueva puesta. Atraído por la comedia dell'arte
y conocedor de las técnicas pantomímicas,
este talentosísimo actor nos hace descostillar
de risas con absurdas situaciones y personajes.
Con guiños al público, juegos de palabras,
elementos circenses y una muy buena resolución
escenográfica, el dúo Troncoso- Álvarez
deja en claro que el teatro no porque sea popular
y para toda la familia tiene que ser mediocre, que
el profesionalismo, sumado al talento y a la dedicación,
son una pócima inefable. |
Cecilia
Parnisari. cparnisari@mendoza.edu.ar
nota sobre la obra

<comentarios
del diario Los Andes de la obra, y entrevista a Gustavo
Álvarez >
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