Telarañas
Ficha
técnica:
Autor: Eduardo Pavlovsky
Actores: Silvia Del Castillo, Alfredo Zenobi y Martín
Montero.
Dirección: Walter Neira.
Dispositivo Escénico: Walter Neira.
Escenografía: Omar Linares.
Vestuarios: Laura Volpe.
Peinados: Raul Benaventos.
Cuando
entramos a la sala encontramos frente a nosotros un
niño sobre una mesa, aferrado a una almohada.
Está asustado, confundido, vestido con un enterito
plateado bajo una luz rojiza que nos hace sentir un
poco espías de su intimidad. El resto del escenario
está en penumbras, pero se puede ver en el
fondo un enorme armario también plateado en
donde ya comenzamos a ver lo eminentemente visual
de esta obra de Eduardo Pavlovsky. Este armario es
un primer símbolo, simula una cruz con su Cristo.
Un Cristo como lo es este niño cercenado por
la educación que le dan sus padres.
Telarañas es una obra cargada de crítica,
crueldad, hipocresía e incomunicación
de una enorme vigencia a pesar de los 27 años
que nos separan del momento de su creación.
Maravillosamente puesta en escena por el elenco Viceversa,
está llena de elementos rituales.
Los encontramos en ese rompimiento de la pared y en
el dejar que un espacio avance sobre otro, haciendo
así surgir una nueva realidad. Esto se da por
ejemplo cuando ese niño comparte con nosotros
sus pensamientos, o cuando se convierte en narrador,
y nos cuenta lo que sucede cuando va a la cancha con
su padre. Nos habla, nos cuenta a nosotros, nos hace
sentir dentro de la intimidad de esa familia, y aunque
por momentos nos permite conmocionarnos, igualmente
podemos pensar.
También se da que los actores son un poco payasos,
un poco clowns y que trabajen con elementos de circo.
Se tiran al piso, se golpean entre ellos, y demás
juegos corporales que denotan mucho entrenamiento
y una excelente precisión en los movimientos.
Otro tema relacionado con lo ritual es la religión,
la cual según el director Walter Neira "atenta
contra el progreso, contra un ser humano mejor".
Cargada de simbolismos, en la obra se nos muestra
una dura crítica a esta institución,
como así también una crítica
sobre lo que la familia es y lo que cree ser, sobre
padres e hijos. Sobre la violencia que subyace y corrompe
toda relación familiar.
En Telarañas se da un extraordinario trabajo
de caracterización de los personajes, una acertada
iluminación en la contribución climática
de la obra, como así también una muy
buena selección muscial que hacen de esta obra
un trabajo impecable.
Como dijimos al principio, por momentos nos hace sentir
espías, y quizás, por que no, confundirnos
con ese niño que se mira en un espejo.
Cecilia
Parnisari